SIRIA 26 ABRIL 2011


El Ejército sirio irrumpe con tanques en el bastión de las protestas

Tanques y blindados asaltan la ciudad de Deraa, epicentro de la revuelta. -Los pistoleros a sueldo de El Asad disparan indiscriminadamente en un barrio de Damasco.-El Gobierno sirio sella las fronteras con Jordania.-Un centenar de intelectuales se posicionan en contra de la brutalidad y la represión

EL PAÍS / AGENCIAS – Madrid / Damasco – 25/04/2011

El régimen sirio de Bachar el Asad se aferra a la violencia como única respuesta a las multitudinarias protestas que reclaman desde hace un mes democracia y el fin de una dictadura que se prolonga casi medio siglo.

Después de reprimir el pasado fin de semana sin piedad a los opositores en todas las ciudades donde ha prendido la mecha de la revolución, provocando un elevado número de muertos aún sin cuantificar, las autoridades de Damasco han redoblado su ofensiva y han sacado a las calles de las ciudades rebeldes al Ejército, la policía y a las temidas brigadas de los shabiha, sicarios civiles a sueldo del régimen.

Las primeras cifras de víctimas las ha ofrecido un conocido activista, Amar Qurabi, que ha asegurado que al menos 18 personas han muerto durante el asalto del Ejército sirio contra la ciudad de Deraa, en el sur del país y epicentro de las protestas contra el régimen de El Asad.

Según su versión, algunas personas murieron al recibir disparos y otras cuando los carros de combate bombardearon varios edificios. Hasta el momento hay muchos desaparecidos. Todo con un único objetivo: sembrar el terror entre la población.

El primer movimiento se ha producido de madrugada. Cientos de soldados, arropados por blindados, han aprovechado la oscuridad de la noche para adentrarse en la ciudad de Deraa.

En este lugar, escenario de una feroz represión que causó decenas de muertos la pasada semana, se han escuchado a primera hora de la mañana tiroteos, según testigos citados por la cadena catarí Al Yazira.

“Las tropas han entrado en la ciudad, acompañadas de tanques y vehículos armados”, ha relatado Abdullah Al-Harriri, un activista, a la agencia AFP. “Los hombres están disparando en todas direcciones parapetados tras los blindados”, ha explicado. “Se ha cortado la luz y las comunicaciones por teléfono son virtualmente imposibles”, ha dicho.

Ocho tanques y dos vehículos armados se desplegaron en el casco histórico de la ciudad, según testigos, que añadieron que los cadáveres empezaban a amontonarse en las calles próximas a la mezquita de Omari.

Estos testigos explicaron que los francotiradores se han encaramado a las azoteas de los edificios gubernamentales, desde donde cubren el avance de los soldados a pie, que han efectuado disparos contra varias casas justo después de las oraciones de la mañana.

“La gente se esconde en el interior de sus casas. He visto dos cuerpos cerca de la mezquita pero nadie ha podido acercarse a ellos para sacarlos de allí”, explicó tras los primeros disparos un testigo.

Ante la gravedad de los acontecimientos en Deraa, el régimen decidió a media mañana sellar la frontera con Jordania, situada a escasos kilómetros de la ciudad. La noticia la han confirmado fuentes diplomáticas, que han explicado que los dos principales pasos fronterizos, Deraa y Nassib , han sido cerrados al tráfico.

Pistoleros imponen su ley en Damasco

En paralelo a esta incursión del Ejército, la policía y los matones a la orden de El Asad entraron a primera hora en el barrio de Douma, uno de los focos del alzamiento popular en el centro de Damasco, y comenzaron a disparar indiscriminadamente contra civiles vinculados a grupos de defensa de los derechos humanos. Además, detuvieron a decenas de activistas.

“Hay heridos y decenas de detenidos. Las fuerzas de seguridad están repitiendo el mismo comportamiento en todos los escenarios de la protesta. Quieren aplastar la revolución usando una brutalidad extrema”, denunció un opositor desde Damasco.

Este mismo activista aseguró que las comunicaciones con el distrito de Douma también han sido cortadas, según le aseguró una persona que huyó del barrio antes de que comenzaran los enfrentamientos.

Grupos de derechos humanos aseguran que más de 350 personas han muerto desde que comenzaran las protestas hace cuatro semanas.

Y un tercio de esas muertes han tenido lugar en los tres últimos días en los que la represión del régimen se ha disparado.

Una de las líderes de los movimientos pro democracia, Suhair al-Atassi, ha denunciado hoy la “salvaje guerra diseñada para aniquilar a los demócratas sirios”. “Las intenciones de Asad son claras desde que el pasado 30 de marzo anunció en un discurso que estaba “preparado para la guerra”. Yo sigo en mi casa del barrio de Dummar, en Damasco. Venid y arrestadme”, ha asegurado, desafiante.

Las reacciones a la violencia en Siria no se han hecho esperar. Primero ha sido la Alta Comisionada de Derechos Humanos de la ONU, Navi Pillay, con un llamamiento al Gobierno sirio para que cese con los asesinatos y los actos sangrientos como método para reprimir las protestas pacíficas de sus ciudadanos. Pillay ha definido de “inaceptable” la respuesta del Gobierno a las protestas y ha solicitado a las fuerzas de seguridad que no usen munición real para reprimirlas.

“La comunidad internacional ha solicitado en repetidas veces al Gobierno de Bachir al Asad que no usara la violencia para reprimir manifestaciones pacíficas, y él ha hecho oídos sordos”, ha explicado la Alta Comisionada, citada en un comunicado.

A esta crítica se ha unido el movimiento Hermanos Musulmanes de Jordania, que han condenado la sangrienta represión ejercida contra los manifestantes por el régimen sirio de Bachar al Asad, al que han instado a ejecutar reformas políticas.

“Condenamos enérgicamente esta forma de hacer frente a las manifestaciones que hasta el momento ha causado la muerte y heridas a cientos de personas”, ha dicho en un comunicado el grupo, el principal de la oposición.

Además, la Administración estadounidense de Barack Obama está considerando imponer sanciones al Gobierno sirio, como congelar los bienes y cortar las relaciones comerciales, como medida de presión contra la violencia en las calles, según han informado fuentes oficiales a Reuters

Intelectuales sirios contra la represión

La brutalidad y el ensañamiento del régimen han sido contestados este lunes por un amplio grupo de intelectuales que han condenado enérgicamente la violencia en su país. Se trata de un total de 102 escritores y exiliados de diversos sectores de la sociedad siria que han firmado un documento que repudia la represión.

“Hemos roto la barrera del miedo para hacer una declaración clara y concisa. Condenamos la violencia y las prácticas opresivas del régimen sirio contra los manifestantes, al tiempo que lloramos por los mártires del levantamiento”.

Entre los firmantes del texto están personalidades destacadas como el expreso político Loay Hussein; las escritoras Samar Yazbek y Hala Mohammad; Souad Jarrous, corresponsal del diario panárabe al-Sharq al-Awsat, el escritor y expreso político Yassin al-Haj Saleh y el director de cine Mohammad Ali al-Attassi.

La otra primavera siria

Las reformas son insuficientes y llegan demasiado tarde para aplacar la ira popular

25/04/2011

A la muerte en 2000 del dictador sirio Hafez el Asad, su hijo Bachar, oftalmólogo repescado para sucederle, iniciaba su mandato gesticulando como un reformista. A la que, a la postre, solo fue efímera estación de esperanza se le llamó Primavera de Damasco.

Pero desde febrero, otra primavera, democrática y tumultuosa, conmueve el mundo árabe. La protesta popular en Siria sufrió, mediado marzo, sus primeras bajas por la despiadada represión gubernamental. Pero la ola no ha dejado de crecer desde entonces.

El jueves pasado Bachar el Asad anunció el levantamiento del estado de excepción, que regía desde que existe el régimen en 1963.

Para el viernes estaban previstas manifestaciones en todo el país, y con el fin de la emergencia deberían haberse podido desarrollar pacíficamente, pero pese a que los congregados mostraban las manos para probar que iban desarmados, policías y matones del poder abrieron fuego sobre la multitud.

La represión, que proseguía el fin de semana, había causado más de 100 muertos, que se sumaban a varios centenares más desde que comenzó la protesta. El Consejo de Seguridad de la ONU pidió ayer que se investigara la matanza.

La revuelta la nutre fundamentalmente la mayoría suní -unos dos tercios de los 23 millones de sirios- y en ella conviven dos actitudes: la acusación de que la minoría alauí -10% o 12% de la población, a la que pertenece la familia Asad- ha secuestrado el poder, y la islamista, ambas aparentemente democráticas.

La Hermandad Musulmana -suní- protagonizó una revuelta en toda regla en 1982 aplastada por el Ejército con miles de muertos. La organización quedó destruida, pero nadie duda de que se ha reconstituido y que la revuelta árabe le ha dado nueva vida.

El régimen, que el fin de semana era condenado sin paliativos por el presidente Obama y sin tanta celeridad por la jefa de la política exterior de la UE, Catherine Ashton, no carece, sin embargo, de apoyos.

Además de los alauíes, una proporción similar de cristianos se ha sentido protegida por el poder en Damasco, que es lo más parecido a un Estado laico en el mundo árabe.

E incluso hay una burguesía suní que le es favorable, porque la apertura de 2000 implicaba una cierta liberalización económica y una modernización tecnológica que creaban un segmento de clase afecto al régimen.

El factor decisivo del mantenimiento de los Asad en el poder es el Ejército, de nutrida oficialidad alauí. Ni Mubarak en Egipto, ni Ben Ali en Túnez habrían caído sin la intervención militar, y en Libia resiste Gadafi porque le sigue parte de la milicia.

Los rebeldes tampoco pueden esperar una protección exterior de Occidente y menos bombardeos como los que se hacen, aunque a rachas, en Libia.

La guerra civil parece también imposible porque haría falta un ejército popular que hoy no existe.

Una mediación panárabe sería lo único que podría parar la matanza, pero Damasco ya ha demostrado que prefiere las balas a los votos.

Crece la presión internacional para frenar la represión en Siria

EE UU estudia imponer sanciones a los líderes del régimen.- Francia, Reino Unido, Alemania y Portugal piden una condena al Consejo de Seguridad.- Decenas de muertos tras el asalto del Ejército a la ciudad de Deraa

ENRIC GONZÁLEZ | Beirut 26/04/2011

El régimen sirio de Bachar el Asad se aferra a la violencia como única respuesta a las multitudinarias protestas que reclaman desde hace un mes democracia y el fin de una dictadura que se prolonga casi medio siglo.

Después de reprimir el pasado fin de semana sin piedad a los opositores en todas las ciudades donde ha prendido la mecha de la revolución, provocando un elevado número de muertos aún sin cuantificar, las autoridades de Damasco han redoblado su ofensiva y han sacado a las calles de las ciudades rebeldes al Ejército, la policía y a las temidas brigadas de los shabiha, sicarios civiles a sueldo del régimen.

  • Las primeras cifras de víctimas las ha ofrecido un conocido activista, Amar Qurabi, que ha asegurado que al menos 18 personas han muerto durante el asalto del Ejército sirio contra la ciudad de Deraa, en el sur del país y epicentro de las protestas contra el régimen de El Asad.

Según su versión, algunas personas murieron al recibir disparos y otras cuando los carros de combate bombardearon varios edificios. Hasta el momento hay muchos desaparecidos. Todo con un único objetivo: sembrar el terror entre la población.

El primer movimiento se ha producido de madrugada. Cientos de soldados, arropados por blindados, han aprovechado la oscuridad de la noche para adentrarse en la ciudad de Deraa. En este lugar, escenario de una feroz represión que causó decenas de muertos la pasada semana, se han escuchado a primera hora de la mañana tiroteos, según testigos citados por la cadena catarí Al Yazira.

“Las tropas han entrado en la ciudad, acompañadas de tanques y vehículos armados”, ha relatado Abdullah Al-Harriri, un activista, a la agencia AFP. “Los hombres están disparando en todas direcciones parapetados tras los blindados”, ha explicado. “Se ha cortado la luz y las comunicaciones por teléfono son virtualmente imposibles”, ha dicho.

Ocho tanques y dos vehículos armados se desplegaron en el casco histórico de la ciudad, según testigos, que añadieron que los cadáveres empezaban a amontonarse en las calles próximas a la mezquita de Omari.

Estos testigos explicaron que los francotiradores se han encaramado a las azoteas de los edificios gubernamentales, desde donde cubren el avance de los soldados a pie, que han efectuado disparos contra varias casas justo después de las oraciones de la mañana.

“La gente se esconde en el interior de sus casas. He visto dos cuerpos cerca de la mezquita pero nadie ha podido acercarse a ellos para sacarlos de allí”, explicó tras los primeros disparos un testigo.

Ante la gravedad de los acontecimientos en Deraa, el régimen decidió a media mañana sellar la frontera con Jordania, situada a escasos kilómetros de la ciudad. La noticia la han confirmado fuentes diplomáticas, que han explicado que los dos principales pasos fronterizos, Deraa y Nassib , han sido cerrados al tráfico.

Pistoleros imponen su ley en Damasco

En paralelo a esta incursión del Ejército, la policía y los matones a la orden de El Asad entraron a primera hora en el barrio de Douma, uno de los focos del alzamiento popular en el centro de Damasco, y comenzaron a disparar indiscriminadamente contra civiles vinculados a grupos de defensa de los derechos humanos. Además, detuvieron a decenas de activistas.

“Hay heridos y decenas de detenidos. Las fuerzas de seguridad están repitiendo el mismo comportamiento en todos los escenarios de la protesta. Quieren aplastar la revolución usando una brutalidad extrema”, denunció un opositor desde Damasco.

Este mismo activista aseguró que las comunicaciones con el distrito de Douma también han sido cortadas, según le aseguró una persona que huyó del barrio antes de que comenzaran los enfrentamientos.

Grupos de derechos humanos aseguran que más de 350 personas han muerto desde que comenzaran las protestas hace cuatro semanas. Y un tercio de esas muertes han tenido lugar en los tres últimos días en los que la represión del régimen se ha disparado.

Una de las líderes de los movimientos pro democracia, Suhair al-Atassi, ha denunciado hoy la “salvaje guerra diseñada para aniquilar a los demócratas sirios”. “Las intenciones de Asad son claras desde que el pasado 30 de marzo anunció en un discurso que estaba “preparado para la guerra”. Yo sigo en mi casa del barrio de Dummar, en Damasco. Venid y arrestadme”, ha asegurado, desafiante.

Las reacciones a la violencia en Siria no se han hecho esperar. Primero ha sido la Alta Comisionada de Derechos Humanos de la ONU, Navi Pillay, con un llamamiento al Gobierno sirio para que cese con los asesinatos y los actos sangrientos como método para reprimir las protestas pacíficas de sus ciudadanos.

Pillay ha definido de “inaceptable” la respuesta del Gobierno a las protestas y ha solicitado a las fuerzas de seguridad que no usen munición real para reprimirlas.

“La comunidad internacional ha solicitado en repetidas veces al Gobierno de Bachir al Asad que no usara la violencia para reprimir manifestaciones pacíficas, y él ha hecho oídos sordos”, ha explicado la Alta Comisionada, citada en un comunicado.

A esta crítica se ha unido el movimiento Hermanos Musulmanes de Jordania, que han condenado la sangrienta represión ejercida contra los manifestantes por el régimen sirio de Bachar al Asad, al que han instado a ejecutar reformas políticas.

“Condenamos enérgicamente esta forma de hacer frente a las manifestaciones que hasta el momento ha causado la muerte y heridas a cientos de personas”, ha dicho en un comunicado el grupo, el principal de la oposición.

Además, la Administración estadounidense de Barack Obama está considerando imponer sanciones al Gobierno sirio, como congelar los bienes y cortar las relaciones comerciales, como medida de presión contra la violencia en las calles, según han informado fuentes oficiales a Reuters

Intelectuales sirios contra la represión

La brutalidad y el ensañamiento del régimen han sido contestados este lunes por un amplio grupo de intelectuales que han condenado enérgicamente la violencia en su país. Se trata de un total de 102 escritores y exiliados de diversos sectores de la sociedad siria que han firmado un documento que repudia la represión.

“Hemos roto la barrera del miedo para hacer una declaración clara y concisa. Condenamos la violencia y las prácticas opresivas del régimen sirio contra los manifestantes, al tiempo que lloramos por los mártires del levantamiento”.

Entre los firmantes del texto están personalidades destacadas como el expreso político Loay Hussein; las escritoras Samar Yazbek y Hala Mohammad; Souad Jarrous, corresponsal del diario panárabe al-Sharq al-Awsat, el escritor y expreso político Yassin al-Haj Saleh y el director de cine Mohammad Ali al-Attassi.

La policía siria abre fuego contra los asistentes a los funerales por las víctimas de la represión

Al menos 12 muertos por disparos de la policía en Damasco y otras ciudades.- El régimen de El Asad vuelve a reprimir a los manifestantes después de ahogar en sangre las protestas que ayer reclamaron el fin de la dictadura

REUTERS / EL PAÍS | Annán / Madrid 23/04/2011

Decenas de miles de personas han participado en los multitudinarios funerales por el casi centenar de muertos que ayer provocó la feroz represión del régimen de Bachar el Asad para aplacar las ansias de democracia y libertad de los manifestantes que exigieron en masivas protestas el derrocamiento de la dictadura y el fin de la corrupción.

Al igual que en la jornada del viernes, la más sangrienta desde que estalló la revuelta hace un mes, los opositores han clamado por el fin de la dictadura que dirige los designios de Siria desde hace más de cuatro décadas.

Las fuerzas de seguridad han abierto fuego contra varias comitivas que recorrían junto a los féretros las calles de las principales ciudades y han causado la muerte de al menos 12 civiles, de acuerdo con la información de opositores y activistas pro derechos humanos.

En uno de los sepelios, en el barrio de Barzeh en Damasco, tres personas han muerto víctimas por disparos de la policía. Testigos citados por Reuters aseguran que la multitud que atendía otro funeral en el distrito de Douma ha recibido una lluvia de tiros que ha dejado al menos tres heridos.

En la localidad de Izra’a, al sur de la capital, la policía también ha descargado sus armas contra las personas que intentaban unirse a los doce funerales que recorren el lugar, causando al menos tres muertos según testigos.

Los manifestantes gritaban “¡Bachar el Asad, traidor!”, entre otras soflamas. Otros cuatro activistas han muerto en la ciudad de Douma, según testigos citados por Al Yazira, al caer víctimas del fuego cruzado de fuerzas de seguridad y francotiradores desde las azoteas.

Como en otros lugares de la geografía siria, miles de personas han secundado los entierros por los represaliados.

El diputado sirio Naser al Hariri ha anunciado su dimisión como miembro del Parlamento en protesta por la muerte de manifestantes. “No he podido proteger a mis hijos de los disparos traicioneros, así que no tiene sentido que siga en el Parlamento”, ha afirmado Al Hariri a la cadena Al Yazira.

El mismo camino ha seguido el muftí -un clérigo- de la provincia de Derá, Rezq Abdulrahman Abazeid, “Presento mi dimisión como consecuencia de la caída de víctimas y de mártires por disparos de la policía”, ha declarado.

Matanza en viernes santo

Es el peor escenario, pero el más previsible, tras la sangrienta represión que ayer ahogó las protestas contra el régimen. Los policías y matones a sueldo de El Asad dispararon contra las multitudes desarmadas y dejaron al menos 30 cadáveres, aunque fuentes de la oposición aseguraron que la cifra real de víctimas ascendió a 80. Grupos de defensa de los derechos humanos consideran que la cifra de muertos supera al menos los 70.

Los comités locales de coordinación que agrupan a los activistas de cada región siria han elaborado una lista con los nombres de 88 activistas que perdieron ayer la vida en las distintas manifestaciones que se desarrollaron en Latakia, Homs, Hama, Damasco y en la localidad de Izra’a, al sur del país árabe.

La jornada de ayer fue de largo la más sangrienta del último mes, jalonado por protestas que demandan libertades políticas y el fin de la corrupción.

“Los funerales se convertirán en protestas vehementes, como los anteriores funerales”, ha explicado un activista sirio a la agencia Reuters, al tiempo que ha vaticinado un nuevo baño de sangre.

“Cuando las fuerzas de seguridad ejercen el papel de matón es difícil de imaginar que no vayan a disparar de nuevo contra la multitud”, ha lamentado este opositor desde Damasco.

Vínculos con Irán

El presidente estadounidense Barack Obama condenó ayer enérgicamente la violencia en Siria y culpó de la misma al régimen de El Asad, al que acusó de buscar el apoyo de Irán para sofocar la revolución.

“Este uso desmesurado de la violencia para silenciar las protestas debe de finalizar inmediatamente”, advirtió el mandatario estadounidense en un comunicado. “En vez de escuchar a su pueblo, el presidente Asad culpa a los extranjeros mientras busca el auxilio de Irán para reprimir a los ciudadano sirios”.

El Gobierno de Damasco ha calificado de “falta de responsabilidad” las críticas lanzadas ayer por Obama. En su opinión, el mensaje de Obama “no está basado en un análisis objetivo y completo de lo que verdaderamente está pasando”.

El ministro francés de Asuntos Exteriores, Alain Juppé, también se unió a la condena estadounidense y expresó su “honda preocupación” por los acontecimientos en Siria. “Las autoridades sirias deben de dejar de usar la violencia contra sus ciudadanos.

De nuevo exigimos la apertura urgente de un diálogo político que culmine en la adopción de las reformas que legítimamente demanda el pueblo sirio”. Amnistía Internacional también ha lamentado que las autoridades sirias “hayan vuelto a responder con balas y palos a los llamamientos pacíficos de cambio”.

Las protestas del viernes santo se desarrollaron pese a la decisión adoptada en la víspera por el régimen de levantar el estado de emergencia, vigente en el país desde que el partido Baz se hizo con el poder hace 48 años.

Un comunicado del comité que agrupa a los opositores advirtió ayer de que el decreto gubernamental que deja sin efecto el estado de emergencia era inútil si al mismo tiempo no se liberaba a los miles de presos políticos, la mayoría encarcelados sin juicio previo, y se desmantelaba el aparato de seguridad.

La cifra de muertos supera los 300, según cálculos de grupos de derechos humanos, desde que estallaron las revueltas en la ciudad sureña de Deraa el pasado 18 de marzo.

Diez momentos claves de las protestas en Siria

El país gobernado desde julio de 2000 por Bachar El Asad vive desde el día 15 de marzo las protestas más graves de su historia reciente

EL PAÍS / AGENCIAS – Madrid – 25/04/2011

Las protestas que han agitado el mundo árabe y han hecho caer a los presidentes de Túnez, Ben Alí, y de Egipto, Hosni Mubarak, se han extendido a Siria. El país gobernado desde julio de 2000 por Bachar El Asad, que sucedió en la presidencia a su padre Hafez El Asad, en el poder desde 1971, vive desde el día 15 de marzo las protestas más graves de su historia reciente.

Los acontecimientos más graves tuvieron lugar el 23 de marzo en la ciudad de Deraa, a unos 100 kilómetros al sur de Damasco, cuando la represión de una protesta causó al menos 15 civiles muertos.

Al día siguiente el régimen prometió una apertura política y mejoras en los sueldos de los funcionarios. Ante el desafío de los manifestantes, el Gobierno ha prometido un “proyecto” para derogar la Ley de Emergencia, vigente desde 1963, y eliminar el Tribunal Supremo de la Seguridad del Estado.

A pesar de las promesas la situación volvió a calentarse el día 25 cuando las fuerzas de seguridad mataron al menos a 20 personas que se manifestaban en Sanamein, unos 50 kilómetros al sur de Damasco.

15-03-2011.- Miles de personas se concentran en las principales ciudades sirias respondiendo a la convocatoria por Facebook de un “Día de la Ira”.

20-03-2011.- Violentos enfrentamientos en la ciudad de Deraa que causan un muerto y cientos de heridos, que coinciden con la destitución del gobernador de la provincia de Deraa.

22-03-2011.- La policía asalta una mezquita en la ciudad de Deraa y acaba con la vida de al menos seis personas.

23-03-2011.- Al menos 15 civiles y un soldado fallecen en Deraa al intentar dispersar las fuerzas de seguridad a los asistentes a los funerales de los fallecidos el día anterior.

25-03-2011.- Al menos veinte personas mueren en Sanamei por la represión policial de una manifestación. También en Damasco se registran enfrentamientos entre los manifestantes y la policía con numerosos detenidos.

26-03-2011.- Decenas de presos políticos son liberados.

29-03-2011.- Miles de personas salen a la calle en Damasco en apoyo de Bachar al Assad. Se registran reuniones similares en las principales ciudades. El gobierno, dirigido desde 2003 por el primer ministro Mohammad Naji Otri, dimite en bloque.

30-03-2011.- Assad se dirige a la nación por primera vez desde que se desataran las protestas y dice que todo se debe a una “gran conspiración”. En contra de lo esperado, mantiene la Ley de Emergencia de 1963, que permite detenciones arbitrarias. Activistas de Derechos Humanos dijeron que tras el discurso se disparó contra los manifestantes en Latakia.

19-04-2011.- Otros 30 muertos y 90 heridos en Homs. El balance de muertos desde el inicio de las protestas se cifran en 200, según distintas organizaciones de derechos humanos. El Gobierno aprueba un “proyecto” para derogar la Ley de Emergencia y eliminar el Tribunal Supremo de la Seguridad del Estado.

22-04-2011. Miles de manifestantes se movilizan por todo el país en el conocido como ‘Gran Viernes’, que congregó las mayores protestas desde el inicio de las revueltas. Al menos 88 personas murieron por la represión policial, según datos facilitados por activistas.

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