ESPECIAL FUKUSHIMA


Artículos clave para entender mejor la crisis nuclear en Japón

  • Publicaciones online han permitido profundizar en todos los detalles de la crisis
  • Trabajos visuales y divulgativos han hecho más fácil entender las explicaciones
  • La alarma social, por la falta de información y lo difícil que resulta de entender

Ir a fotogaleríaOperarios retiran el cuerpo sin vida de una de las víctimas del tsunami en RikuzentakataAlerta nuclear en Japón tras el terremotoREUTERS/Adrees Latif

Las diez preguntas que todo el mundo se hace sobre la crisis nuclear en Fukushima

21:46h | A.M.R.

Dos ingenieros nucleares nos ayudan a aclarar algunas de las cuestiones más espinosas sobre lo que ha sucedido en la central nuclear de Fukushima en Japón en las últimas horas, tras el terremoto y posterior tsunami que dañó los reactores y que tiene en vilo al país y al resto del planeta.

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Las diez preguntas que todo el mundo se hace sobre la crisis nuclear en Fukushima

La crisis nuclear en Japón sigue lejos de estar controlada. A última hora de este miércoles (hora española)  la comisión reguladora para la energía nuclear de Estados Unidos ha anunciado que la piscina de combustible del reactor 4 se queda sin agua y los niveles de radioactividad se disparan, mientras que el Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) confirma que están dañados los núcleos de los reactores 1, 2 y 3. (Ver situación de los reactores al minuto)

¿Qué está sucediendo? ¿Cuál es el principal peligro? ¿Se está exagerando o los técnicos pecaron de optimistas? Intentamos responder todas estas dudas con la ayuda de los especialistas.

1. ¿Cuál es el principal riesgo a esta hora? Pese a lo que sucedía en las primeras horas, el principal foco de preocupación para los especialistas es en este momento es el reactor número 4 de la central. Tras el terremoto y posterior tsunami  los técnicos se centraron en los reactores que estaban funcionando (1 , 2  y  3).  Uno de ellos, el número 2, sufrió un daño en la piscina de supresión. Esto no significa que se dañara la vasija del reactor, sino un daño en una estructura llamada torus en forma de donut que contiene agua y que sirve para refrigerar. A través de esa grieta, explican los expertos, se  puede filtrar la radiación del reactor, pero se va quedando en las paredes, tiene un muro de hormigón de por medio y sale al exterior paulatinamente.”El camino que debe recorrer la radiación es más largo”, asegura  Pedro Ortego, ingeniero nuclear, “y cada vez que pasa va perdiendo intensidad”. Es un daño grave pero el núcleo no está directamente expuesto y se puede intentar controlar enfriándolo, aunque lleve mucho tiempo y se emita bastante radiación.

¿Puede fundirse el núcleo de este reactor? Los ingenieros nucleares, con la información que tienen, creen que se está refrigerando por la parte externa del acero y esto evitaría que se fundiera por la parte inferior.

Con el paso de las horas, curiosamente, la situación empeoró en los reactores que estaban parados en el momento de la catástrofe. En este caso el foco de peligro no estaba en los reactores sino en las piscinas de combustible, el lugar donde se almacena el uranio usado en el reactor y que aunque es menos activo, se almacena en una cantidad muy superior. Este combustible suele estar “protegido” y enfriado por 8 metros de agua, pero en el reactor 4 se descubrió que el nivel estaba bajando y se sospecha que sea a consecuencia de una grieta provocada por el terremoto o por alguna explosión.

El aumento de temperatura paulatino provoca que el uranio quede al descubierto y comience a emitir radiación.  En este caso no estamos ante una radiación que tiene que pasar varios niveles, como en el reactor 2, sino que queda directamente expuesta al exterior. “Aquí todo lo que salga va al aire”, explica Eduardo Gallego, profesor de ingeniería nuclear de la UPM, “no hay posibilidad de poner filtros”. Es por eso que se han hecho intentos de refrigerarlo con grandes chorros de agua.

Las últimas noticias son que la piscina de combustible del reactor 4 se ha vaciado y se ha detectado un aumento notable en el nivel de radiación.

La otra preocupación son los reactores 5 y 6, que también se van calentando por problemas de refrigeración y si van perdiendo agua pueden encontrarse en unas horas en una situación similar salvo que consigan enfriarlas. Los técnicos trabajan en enviar agua e incluso manejan provocar algún agujero para desalojar el hidrógeno y evitar explosiones.

¿Se podía haber evitado esta situación? El procedimiento de sacar el combustible del reactor a la piscina está estandarizado desde hace años. Después de cuatro o cinco años se traslada y se almacena en seco sin peligro. El problema es que hay combustible almacenado de cuatro o cinco núcleos, y aunque el uranio es usado y tiene menos actividad sigue siendo peligroso. ¿Se podría revisar este procedimiento por seguridad en un futuro? Quizá se pueda acelerar el proceso o buscar nuevas maneras de impedir esta situación, nos indican.

2. ¿Cuál es el peor escenario posible?
Las noticias son muy malas y hablan de daños a distinta escala en todos los reactores. La contaminación que viertan al exterior puede venir de los dos focos que hemos señalado: que se funda un reactor (trabajan para que no se produzca) y que las piscinas de combustible emitan radiación de forma masiva al exterior. En cualquier caso será un proceso lento y que durará semanas, no una catástrofe repentina.

– Caso 1.
¿Que pasa si se funde un reactor o varios? En tal caso, el núcleo no cuenta – como se había especulado en un primer momento – con una protección llamada “Core Catcher” (algo así como sujeta-núcleos) que impediría la filtración del combustible fundido hacia el subsuelo. En el peor de los casos se filtraría a las aguas y la zona quedaría contaminada por muchos años, con lo que habría que impedir el acceso a la población.

– Caso 2. Las piscinas de combustible pueden ir descargando paulatinamente material radiactivo y la dispersión de estas partículas dependerá de dónde vaya el viento. Si va al océano no habrá problema, si se dirige tierra adentro las autoridades han tomado la precaución de desalojar a la población en un radio suficientemente grande 20-30 km) para que haya daños directos. “Según han respondido las autoridades”, indica Gallego, “la población está muy a salvo”. Lo normal en este escenario es que hubiera traslados de poblaciones temporales pero difícilmente se desalojaría una ciudad como Tokio, entre otras cosas porque cuanto más lejos llega la nube radiactiva más se diluye. “A distancias como están las grandes ciudades”, aventura Ortego, “el impacto va a ser inapreciable”.”Depende de lo que haga la lluvia o el viento”, asegura Gallego, “pero 20 km se considera suficientemente amplio”.

En cualquier caso hay que destacar que no se trataría de una nube como la de Chernóbil, donde la mitad de un reactor saltó por los aires y el fuego provocó que la radiación subiera a  mucha altura en la atmósfera. “Aquí el proceso está yendo poquito a poco”, nos indican, “y a nivel del suelo”.

3. ¿Empeora la situación el hecho de que haya seis reactores juntos? En principio los daños de un reactor no tienen por qué afectar al reactor contiguo, pero lógicamente el hecho de tener tantos focos de atención contribuye a empeorar la situación. “Es como si en vez de tener un enfermo en la UCI, tienes seis”, dice Gallego.

4. ¿Por qué se construyó una central junto al mar en una zona de riesgo de tsumanis? Algunas primeras fuentes nos indicaban que las centrales nucleares necesitan la presencia abundante de agua y Japón tiene pocos ríos y no muy caudalosos. Esta versión, nos indica Ortego, no tiene sentido puesto que se pueden construir torres de refrigeración, si bien son más caras. Siendo “tsunami” una palabra japonesa, ¿por qué no se previó una circunstancia así? En opinión de Ortego, el problema es que este tsunami ha desbordado todas las previsiones. De hecho, los reactores estaban en una cota alta, preparados para una ola de seis metros, pero no de diez. “El tsunami también ha arrasado ciudades”, explica Gallego, “la pregunta también sería entonces si es prudente vivir al lado del mar”. Sin embargo los expertos sí creen que habría que reevaluar los parámetros de diseño para este tipo de centrales junto al mar.

5. ¿Estaba la central preparada para terremotos como éste?

Aunque la central no estaba preparada para un terremoto de semejante magnitud, parece que los reactores aguantaron bien y que el problema vino cuando el agua del tsunami se llevó por delante los generadores diesel de la central.  Según cables diplomáticos obtenidos por WikiLeaks y difundidos este miércoles por el diario británico “The Daily Telegraph”, la Organización Internacional de la Energía Atómica (AIEA) advirtió hace dos años al Gobierno de Japón del riesgo de que sus centrales nucleares no aguantaran terremotos de gran magnitud. La contestación de Tokio, informa EFE, fue comprometerse a mejorar el nivel de seguridad de todas sus centrales atómicas, y se creó un centro de respuesta rápida en la central de Fukushima, pero los documentos aseguran que el peor escenario que se estableció como hipótesis fue un terremoto de magnitud 7.

El ingeniero nuclear Eduardo Gallego entiende esa sensación que se ha extendido entre la opinión pública de que hubo imprevisión, pero insiste en que la clave está en el nivel de este terremoto. “Para eso no se diseña”, asegura, “nunca se diseña para lo imposible”. “Si diseñásemos para un terremoto nivel 10 sería todo tan caro y tan imposible  que no se podría construir”, explica. “Hay que definir que nivel de seguridad queremos”.

6. ¿Habría resistido una central más moderna un terremoto y tsunami como estos? Los dos especialistas consultados coinciden en señalar que la proporción del terremoto y posterior tsunami es tal, que difícilmente la soportarían sin daños otros reactores más actuales. “Algunos reactores de diseño avanzado tienen sistemas de seguridad pasivos. Convección de aire entre una doble pared, depósitos de agua que se pueden descargar por gravedad…”, señala Gallego.  “Pero ha sido tan complicada que decir eso lo veo aventurado”.

7. ¿Por qué no se ha subido la escala INES? El nivel del accidente sigue estando en 4, aunque las autoridades nucleares francesas han pedido que se eleve a 6. Esta decisión depende de los japoneses pero en las circunstancias actuales parece claro que hemos subido de nivel. “Si se confirma que ha habido una brecha en la contención del reactor 2 estamos ya a nivel 5, eso está claro” dice Ortego. Para Gallego “sin duda esto es un nivel 5 y tiene probabilidades de llegar al 6”.

¿Puede llegar al nivel  7, el mismo de Chernóbil? Para ello tendría que haber víctimas y la población se la ha quitado del escenario desde los primeros días, explican. A diferencia de lo que hicieron en la Unión Soviética, las autoridades japonesas han tomado todas las medidas. En Chernóbil no se evacuó hasta muy tarde, no se dieron tabletas de yodo a la población. “La gestión externa es modélica”, asegura Gallego.

8. ¿Qué niveles de radiación están sometidos los 180 trabajadores? ¿Se les puede llamar “liquidadores”?

Los “héroes” de Fukushima, como ya les llaman algunos, están recibiendo alrededor de 2 milisievert por hora, y trabajan por turnos para no superar los límites. Por supuesto llevarán la correspondiente protección que, si bien no les protege de la radiación, evita que estén expuestos una vez que salgan de la zona cuando lleguen a su límite. Llamarlos “liquidadores”, como se llamó a las personas que intentaron sofocar el desastre de Chernóbil, es exagerado, según Ortego, porque los soviéticos “iban de uno en uno con una pala y retiraban el escombro, y el núcleo estaba en la calle”.  “Indudablemente”, explica Gallego, “están asumiendo un riesgo, igual que un bombero acepta entrar en un edificio en llamas”, pero las diferencias con Chernóbil son muchas, además de que el núcleo no está expuesto. “Los operarios japoneses son personal entrenado y saben lo que hacen”, dice. “En Chernóbil no sabían a lo que iban”.

9. ¿Han sido demasiado optimistas los técnicos en sus previsiones?

Muchos ciudadanos tienen estos días la sensación de que los que saben del tema, los físicos e ingenieros nucleares, minimizaron el impacto que iba a tener el accidente en las primeras horas. “Los que estábamos aquí”, explica Gallego, “estábamos pendientes de la información que nos daban y casi toda trataba de ser tranquilizadora. “Pero sí”, admite, “yo creo que han pecado de una cierta sobrevaloración de sus capacidades”. La falta de datos ha provocado confusión en los propios ingenieros españoles y muchos expertos más que minimizar, trataban de explicar que la catástrofe que se proclamaba aún no se podía proclamar, aunque no restaban gravedad a los hechos.

10. ¿Se deben revisar los protocolos de seguridad nuclear?

“Entiendo que haya que hacer unos test de estrés como los que se han hecho a la banca”, admite Ortego. “Me parece perfecto y vamos a colaborar todos a que se haga y estoy bastante seguro del resultado”. “Desde luego lo que habrá que hacer es reevaluar la seguridad para ver si tenemos que mejorar algo, pero no cuestionarlas, porque son seguras y lo eran hace una semana”. Hay muchas voces que creen que no.

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Ir a fotogaleríaImagen de satélite de la central de Fukushima antes y después del terremoto del 11 de marzo.Alerta nuclear en Japón tras el terremotoREUTERS/Digital Globe/Handout

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Y Fukushima no resistió

Yuri, el 16 de marzo de 2011 @ 17:11 · Categoría: Actualidad, Ciencia popular, Sociedad y civilización, Tecnología

En estos momentos, la única buena noticia parece ser que los niveles de radiación fuera del área de seguridad siguen siendo extremadamente bajos.

>>> Última actualización sobre el estado de los reactores <<<

Estado de las unidades 3 y 4 de la central nuclear de Fukushima I el 16/03/2011. Foto: AFP/PúblicoEstado de las unidades 3 y 4 de la central nuclear de Fukushima I el 16/03/2011. Foto: AFP/Público 

A estas alturas, ya no se puede decir honestamente –y yo lo dije– que la central nuclear de Fukushima I haya aguantado bien el terremoto y el tsunami del pasado viernes. No, es evidente que no lo ha hecho. Todos los sistemas de refrigeración del núcleo, incluso los de emergencia, se fueron al infierno a la vez provocando LOCA instantáneos de la máxima gravedad. Como consecuencia, se ha producido ya un triple meltdown (fusión del núcleo), cuatro explosiones y varios incendios radiológicos que han diseminado una pequeña cantidad de radiación al exterior del perímetro. Se ha informado de al menos un muerto, hay heridos y se pelea a la desesperada para enfriar lo que queda de los reactores con agua de mar. Cuatro accidentes nucleares en uno. Esto no es aguantar bien y decir lo contrario sería mentir. Todas las unidades que estaban trabajando en el momento que llegó la ola cascaron a la vez y a lo largo de las siguientes horas se desparramaron por completo. Buena parte del complejo está perdida sin remisión. Fukushima no resistió.

Soldados japoneses se protegen con máscaras para entrar a la zona afectada por los accidentes nucleares de Fukushima. Imagen: Reuters/Público.Soldados japoneses se protegen con máscaras para entrar a la zona afectada por los accidentes nucleares de Fukushima. Imagen: Reuters/Público. 

¿Qué pasa en Fukushima?

Pues qué va a pasar. Que se ha liado parda. Mucho.

Recopilemos. Con la información disponible en este momento, aparentemente el tsunami cerró por completo todos los sistemas de refrigeración del núcleo, incluyendo los de emergencia. Como quiera que a una central nuclear no se le puede “cortar el gas”, sino que el combustible ya está dentro y sigue reaccionando por sí solo, este fracaso de los sistemas de refrigeración condujo a la pérdida de control sobre la reacción. La gravedad de esto no puede disculparse ni pasarse por alto. Sí, el terremoto fue terrible y el tsunami más. Pero no es aceptable de ningún modo que todos los sistemas de refrigeración de una central nuclear queden desactivados a la vez, por muy grave que sea la agresión sufrida. En una región conocida por sus terremotos y tsunamis de naturaleza extrema, evidentemente los estudios sísmicos estaban subestimados, como ya pasó en Kashiwazaki-Kariwa y otras instalaciones. Lo peor de todo es que se sabía y fue objeto de editoriales y protestas en Japón a lo largo de años, un debate que nos fue ocultado aquí.

El terremoto y sobre todo el tsunami provocaron tres LOCA, pero LOCAzos del todo, con fracaso total de los sistemas de refrigeración de los reactores, pérdida de control sobre la reacción, hidrólisis a gran escala, explosiones de la contención exterior, fusiones del núcleo, incendios radiológicos y el personal luchando ahora mismo para enfriar lo que quede con agua de mar. En total, cuatro accidentes nucleares por el momento, todos y cada uno de ellos ya más graves que Three Mile Island. Parece ser que la Agencia de Seguridad Nuclear e Industrial del Japón sigue aferrándose a la idea de que estamos ante un accidente de nivel INES 4. No tiene sentido a estas alturas. Los franceses de la Autoridad de Seguridad Nuclear llevan más razón cuando dicen que se trata de un sólido INES 6. Esto es mucho más gordo que Three Mile Island, y Three Mile Island fue un 5.

Tratar de minimizar semejante desparramo es absurdo y manipulador, quizá bueno para la propaganda pero malo para todo lo demás, desde la seguridad nuclear hasta la correcta educación del público en esta materia. Estamos ante un accidente nuclear múltiple muy severo, relevante e histórico. En román paladino, un cisco del copón de la baraja.

Pero tampoco se debe maximizarlo irresponsablemente. Dio tiempo a llevar los reactores a potencia mínima antes de perder el control. De todas las monumentales mentiras que se han escuchado estos días (también) sobre Chernóbyl, sólo hay una cosa que sea cierta: las grandes explosiones radiológicas de Chernóbyl únicamente fueron posibles porque el reactor estaba acelerado a la máxima energía cuando sucedieron sin apenas previo aviso. Los reactores de Fukushima, en principio, deben encontrarse a un nivel mínimo de energía en estos momentos. No descarto que puedan ocurrir más explosiones u otros fenómenos que provoquen diseminación radioactiva al medio ambiente, pues en Fukushima se han caído todos los palos del sombrajo nuclear, pero si fuera el caso no deberían ser tan potentes como las sucedidas en la central soviética. Eso significa menos diseminación de sustancias radioactivas y menos alcance de las mismas. Suponiendo que no nos encontremos con alguna otra sorpresa.

Explosión en la unidad 3 de Fukushima I.Explosión en la unidad 3 de Fukushima I. 

Racionalizando el desastre.

A estas alturas, el lobby nuclear y los “expertos” que se han llenado la boca con garantías que iban desplomándose apenas acababan de pronunciarlas han perdido la credibilidad de la mayoría del público. Y con razón. Me pregunto si el tsunami, además de desactivar los sistemas de refrigeración de Fukushima, les desconectó también el encéfalo superior. O si siempre fueron así, especialitos, sólo que aparentaban muy bien.

Hubo un momento en que, de tan absurdos, parecían gafes: bastaba que dijesen que algo no podía ocurrir para que sucediera en las siguientes horas. Hay que ser necio para no pensar que estábamos ante una situación extraordinaria que no se había producido antes, sobre la que no existían antecedentes y que quizás, sólo quizás, algo podía haberse roto a pesar de las primeras declaraciones. Apenas sabían lo mismo que tú y que yo sobre lo que pasaba y sin embargo se dedicaron a engañarse a sí mismos y a los demás una y otra vez hasta que ya nadie les escuchó. Me pregunto dónde quedó su prudencia, su sensatez y su sentido crítico. Si yo fuera el gran archimandrita del lobby nuclear, ahora mismo estarían en la cola del paro. Todos ellos. Y ellas. La energía nuclear no necesita defensores así.

No obstante, que el lobby nuclear y los “expertos” de pastel se hayan ahorcado con su propia lengua no es razón para sacar las cosas de quicio. Esto es muy grave pero no el apocalipsis que se podría deducir viendo la portada de algunos medios y las opiniones de algunos antinucleares. Según hablan unos y otros, parece como si Godzilla fuera a salir del mar por Puerto Banús en breves minutos para comerse los higadillos de un señor de Albacete. O, dicho de otra manera, que vamos a empezar a caer todos como chinches en una fritanga radiológica que se extenderá durante generaciones incontables. Y no es así.

El alcance de lo peor de Fukushima va a ser, fundamentalmente, japonés y quizá de algunas zonas periféricas; igual que el alcance de lo peor de Chernóbyl fue, fundamentalmente, ruso, bielorruso y ucranio. Hay aquí algunas leyes físicas en juego, y una de ellas afirma que la concentración tiende a disminuir con la distancia. Otra de ellas, que los daños de la radioactividad a la materia –incluyendo la materia viva– son extremadamente dependientes de la dosis y del tiempo de exposición. La pura verdad es que en la historia ha habido enormes diseminaciones de radiación a la atmósfera, como los cientos de pruebas nucleares durante la Guerra Fría, y aquí seguimos.

Es más. Aunque ahora mismo no se puede poner la mano en el fuego por nada, las dosis de radiación medidas fuera del perímetro de seguridad hasta el momento son en total tan cancerígenas y teratogénicas como un paquete de cigarrillos. Si la situación actual se mantiene mínimamente, no vamos a ver gente enfermando y muriendo a gran escala. Y que dure.

Exploración a una mujer por posible exposición a la radioactividad en Hitachi City. Imagen: Reuters/PúblicoExploración a una mujer por posible exposición a la radioactividad en Hitachi City. Imagen: Reuters/Público 

Algunas consideraciones adicionales.

Es una simpleza decir eso de que “aquí no hay tsunamis ni terremotos así”. Las instalaciones nucleares se construyen según unos estudios sísmicos (entre otros), que varían dependiendo del lugar donde se plantan. No son todas iguales. Los estudios sísmicos o cualesquiera otros también podrían estar subestimados en cualquier otro lugar, para las características de ese lugar. No parece irracional, por tanto, revisarlos. También cabe preguntar sensatamente de qué otras maneras podría producirse una detención simultánea de todos los sistemas de refrigeración, pues ahora resulta evidente que era posible.

Pero que los estudios podrían estar subestimados en otros lugares para las características de esos otros lugares no quiere decir que lo estén. Es razonable revisarlos y hacer muchas preguntas al respecto, pero no tanto proponer la clausura inmediata de todas las centrales nucleares del mundo como están haciendo algunos. A fin de cuentas, ha hecho falta un fenómeno de naturaleza muy excepcional para provocar el desastre de Fukushima. El resto de instalaciones del planeta no plantean necesariamente un peligro inminente.

Sin duda, en Fukushima se han caído un montón de mitos nucleares. Los sistemas de seguridad pueden fallar por completo y de golpe. Se puede perder el control sobre la reacción. Puede escapar radiación al medio ambiente a pesar de todas las defensas. Pero eso no quiere decir que suceda alegremente. Hay motivos para poner en tela de juicio una montaña de cosas, y para hacer un millón de preguntas incómodas, pero precisamente por eso reitero lo que he dicho mil veces en este blog y en otros lugares: la política energética y el debate nuclear son extremadamente delicados y llenas de matices y puntos de equilibrio, por lo que deben basarse en criterios racionales, no en proclamas propagandísticas de unos y de otros. Debe ser un verdadero debate, donde todas las voces se oigan por igual, no sustentado en campañas publicitarias mediáticas ni tampoco en titulares apocalípticos. Una vez más, digo que esto no es –no debe ser– un partido Madrid-Barça ni una típica diatriba PSOE-PP. La energía nuclear vive siempre en un equilibrio muy delicado. Hay países perfectamente razonables que han optado por renunciar a ella, y otros igualmente razonables que han optado por apostar por ella. Precisamente porque está tan cerca de “fiel de la balanza”, ambas posiciones pueden ser correctas dependiendo de las circunstancias. Del contexto. El contexto es siempre lo más relevante.

Es también indudable que va a haber un antes y un después de Fukushima. Que Fukushima ha desplazado y va a seguir desplazando ese “fiel de la balanza”. Esto no se olvidará fácilmente, ni debe hacerse.

Quisiera recordar, en todo caso, que por el momento la verdadera catástrofe es la que ha sufrido el pueblo japonés a causa del terremoto y el tsunami. Hay miles de muertos, cientos de miles de desplazados, comarcas enteras borradas del mapa. También quisiera recordar que hay otros pueblos que siguen sufriendo, como Haití. Toda esa gente son hermanos y hermanas nuestros, que han padecido desgracias enormes. Por ello, apelo a vuestra compasión, vuestro humanismo y vuestra solidaridad.

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Otra explosión en un reactor de Japón aumenta el temor nuclear

JOSÉ CERVERAJOSÉ CERVERA 15.03.2011Casi todas las declaraciones alarmantes y algunas alarmistas que se están esparciendo estos días sobre la crisis nuclear japonesa tras el terremoto y el tsunami son vagas y poco concretas.

Aparte de comparaciones con Chernóbil y en algunos casos insinuaciones de la posibilidad de una explosión nuclear (absolutamente imposible) o de un Síndrome de China (inexistente) pocos explican lo que podría suceder en el peor de los casos, si todo falla.

De hecho los reactores, que tienen insertadas las barras de control desde el momento del terremoto, están detenidos; lo que está causando ahora mismo la crisis es el calor residual que generan, de menos del 5% de su potencia total y disminuyendo según se calman las reacciones nucleares en su interior

Pero supongamos que todo sale mal; que los frenéticos intentos de refrigerar los núcleos no alcanzan el éxito, que por alguna razón el refrigerante deja al descubierto los elementos de combustible y se inicia la fusión.

¿Qué pasaría entonces, si todo saliera mal?

Lo primero que destaca es que el proceso no es instantáneo, sino bastante lento; de horas o días.

Para mantener el núcleo a la temperatura adecuada mientras se paran por completo las reacciones nucleares (lo que lleva más o menos una semana) hay que conseguir que la vasija del reactor esté llena de agua.

En condiciones normales las varillas de combustible están cubiertas por un par de metros de agua ultrapura, destilada y liberada de cualquier sal para evitar corrosiones y también para que la radiación del núcleo no actúe sobre estas sales convirtiéndolas en radiactivas.

Este agua circula por medio de bombas eléctricas extrayendo el calor del núcleo. Al detenerse las bombas la temperatura y la presión de la vasija aumentan y el nivel de agua disminuye.

El exceso de presión puede tener que ser expulsado al exterior de forma controlada, como ya ha ocurrido en los reactores afectados; éstas purgas voluntarias son la principal fuente de la radiactividad que se detecta en el exterior de la planta, pues el vapor (aunque filtrado) contiene trazas de algunos isótopos radiactivos como Yodo 131, Cesio 137, Xenón 133, Xenon 135 y Kriptón 85, de los cuales sólo el Cesio 137 y el Yodo 131 son preocupantes; los demás no son absorbidos por el cuerpo humano.

El Cesio 137 es el peor contaminante por su larga vida media (es el responsable de la zona de exclusión alrededor de Chernóbil), aunque el Yodo 131 debe ser combatido porque se absorbe rápidamente fijándose en la glándula tiroides, donde puede provocar cáncer.

Las dosis emitidas en esta fase son reducidas y el riesgo del Yodo 131 dura unos días

Las dosis emitidas en esta fase, sin embargo, son reducidas, y las autoridades han repartido píldoras de Yodo entre la población para evitar el riesgo del Yodo 131, que sólo dura unos días.

El resto de los isótopos tienen vidas muy cortas, de modo que la nube contaminada dejará pronto de estarlo. No habrá desplazamiento masivo de radiación, solocontaminación local.

La segunda fase

En una segunda fase del deterioro del núcleo el nivel de agua dentro de la vasija del reactor desciende tanto que las barras de combustible quedan al descubierto y comienzan a recalentarse.

45 minutos a una hora después la porción expuesta alcanzaría una temperatura de 1.200 grados, momento en el que el Zirconio con el que se hacen estas barras (técnicamente una aleación de circonio llamada Zircaloy) comienza a reaccionar con el vapor de agua, que se descompone en sus constituyentes, oxígeno e hidrógeno.

Estos gases se acumulan creando la posibilidad de una explosión, ya que el hidrógeno es muy combustible. Con toda probabilidad ésta es la causa de lasexplosiones que se han producido en los reactores de Fukushima, a pesar de que los edificios de los reactores están dotados de catalizadores y sistemas de expulsión para evitar la acumulación de hidrógeno.

Las explosiones indican que las barras de combustible han estado, al menos temporalmente, expuestas, pero han tenido lugar fuera de la vasija del reactor y del edficio de contención primaria, por lo que sólo habrían afectado al techo de protección de la maquinaria.  No hay contaminación radiactiva por esta causa.

Más preocupantes son las noticias sobre el Reactor 3, donde parte de las estructuras internas del edificio de contención podrían haber resultado afectadas por la explosión.

De momento no hay confirmación de este hecho, ni de daños en las vasijas de ninguno de los reactores afectados.

La tercera fase

En una tercera fase, si la temperatura no se controla, las barras de combustible comienzan a fundirse: es la fusión del núcleo (no confundir con la fusión nuclear), un proceso complejo y con muchos interrogantes.

Al pasar a líquidos los elementos del núcleo se reconfiguran y dejan de funcionar como debieran: las varillas de combustible, sus estructuras de soporte y las barras de controlse convierten en un charco que se acumula en el fondo de la vasija del reactor.

Sus diferentes composiciones químicas y densidades los entremezclan y separan en una danza mortífera en la que la presencia, cantidad y temperatura del agua presente tiene un papel muy importante.

Como lava fundida y diferenciada en distintas capas los elementos internos del núcleo caen por gravedad hacia el fondo de la vasija a muy elevada temperatura.

En el peor de los casos la lava radiactiva fundiría las paredes de acero de 15 centímetros

En teoría, sería posible que los elementos fisibles, como el uranio y el plutonio del combustible mixto que usa Fukushima 3 se reposicionen provocando una reacción incontrolada, el aumento de la temperatura y que esta lava altamente radiactiva funda las paredes de acero de más de 15 centímetros de espesor del contenedor y escapen. Éste sería el peor de los casos posibles.

En la práctica esto no es lo que sucedió en el accidente de la central de Three Mile Island, donde se produjo una fusión de más de tres cuartas partes del núcleo pero no hubo fuga del combustible fundido. Y eso a pesar de que la vasija de aquella central no estaba diseñada para ello; al parecer parte de la mezcla líquida a alta temperatura protegió al acero de la vasija, que apenas resultó fundido. Los elementos del núcleo quedaron allí atrapados.

En Chernóbil, el accidente nuclear más grave de la historia hasta el momento, el diseño de la central contribuyó a agravar las cosas, pero tampoco hubo una fuga masiva. Una parte importante del núcleo fundido cayó por gravedad hacia las zonas inferiores del edificio, solidificándose en contacto con el hormigón frío. La mezcla de materiales radiactivos, grafito, acero y otros componentes resultó ser no crítica y la reacción nuclear se detuvo.

Así se formaron estructuras como la famosa ‘Pata de Elefante‘, una gota solidificada que aún es altamente radiactiva pero que no penetró el subsuelo.

El capturador de núcleo

En el diseño de muchas centrales nucleares japonesas y occidentales hay un elemento clave en caso de que la vasija haya resultado dañada: el llamado ‘Core Catcher’ (capturador de núcleo), un sistema ideado para detener y extender en el espacio un núcleo fundido para que se enfríe y solidifique. Los ‘Core Catcher’ son estancias forradas de grafito instaladas bajo la vasija del reactor.

No está claro si todos o alguno de los reactores de Fukushima poseen uno de estos mecanismos, que empezaron a incluirse en los diseños después de la construcción de los más antiguos. Lo que sí tienen es una cimentación de hormigón de gran grosor que cierra por debajo la contención primaria, la estancia donde se encierra la vasija del reactor. La interacción entre los materiales del núcleo fundido y el hormigón se conoce con poco detalle; todo dependerá de si la masa del núcleo es subcrítica (y no genera calor) o no.

La experiencia de Three Mile Island y de Chernóbil parece sugerir que la masa no será crítica, y se congelará, inmovilizándose. Se evitaría asi el principal de los peligros, lo que convirtió a Chernóbil en el accidente con efectos mundiales que fue: la dispersión de materiales altamente radiactivos a grandes distancias.

Para que esto ocurra los isótopos deben ser inyectados en la atmósfera a gran altura, para que puedan ser trasladados por los vientos. En el accidente de la central ucraniana de esto se encargó el incendio del grafito utilizado como moderador en el núcleo, que ardió al descubierto durante días inyectando humo a gran altitud. Humo contaminado, claro está.

¿Otro Chernóbil?

En Japón la única forma de que esto ocurriera sería que de alguna forma el núcleo fundido atravesara la cimentación de la planta y llegara en condición crítica al subsuelo,encontrándose con una veta de agua subterránea.

En esas condiciones sería teóricamente posible que una columna de vapor dispersara la contaminación. Algunos teóricos han propuesto mecanismos por los cuales este tipo de liberación masiva podría ocurrir incluso sin escape del núcleo fundido, pero sus cálculos no son aceptados por la mayoría de los ingenieros.

En general se cree que los sistemas de contención primario y secundario serán capaces de limitar la dispersión de radiactividad incluso en el caso de una completa fusión del núcleo. Que podría haber ocurrido ya.

Lo más preocupante de Fukushima son la situación de sus piscinas de combustible

Una cuestión diferente, aunque relacionada, es la de las piscinas de combustible nuclear gastado que hay en las instalaciones de los reactores. Este combustible debe ser refrigerado por agua durante años hasta que se enfría lo suficiente para ser trasladado para su reprocesamiento o almacenamiento. El problema es que el uranio y otros metales radiactivos son además pirofóricos, es decir que arden.

Los elementos de combustible de una central están protegidos y estabilizados químicamente, pero en teoría si las piscinas quedan secas el calor generado podría provocar el incendio del uranio contenido en su interior, lo que provocaría humo radiactivo que se dispersaría en la atmósfera.

La actual situación de las piscinas de combustible de Fukushima no se conoce en detalle, pero es quizá uno de los elementos más preocupantes de la actual situación.

ÁLVARO IBÁÑEZ 'ALVY' (Especial para RTVE.es)ÁLVARO IBÁÑEZ ‘ALVY’ (Especial para RTVE.es) 16.03.2011Los últimos días han sido una sucesión de noticias e informaciones con conceptos alejados de lo cotidiano: terremotos de diversas magnitudes, grados y escalas; tsunamis y réplicas; centrales nucleares como la de Fukushima con su radioactividad, fusiones, refrigeración, generadores, vasijas de contención, piscinas, explosiones y niveles de alerta…

Y lo peor está tal vez por llegar: contaminación radioactiva, uranio; mediciones de radiación en sieverts, dosis “recomendadas” y “máximas”, niveles de riesgo, cánceres, expresiones como “25 veces mayores de lo normal”…

Reconozcámoslo: ya solo el lenguaje empleado asusta. Nadie sabe cómo acabará la que muchos coinciden en calificar como una de las peores crisis nucleares de la historia, pero hay quienes en Internet, a través de diversas herramientas y formas de comunicación, han intentado hacer la situación más comprensible.

Algunos son profesionales, otros divulgadores, periodistas especializados o gente corriente que simplemente tuvo una idea ingeniosa para dar a entender un concepto complicado.

Lo que sigue es una recopilación de algunos de los artículos y páginas web que han sido más citadas y compartidas por la gente y algunos medios en los últimos días; cada cual tiene su particular estilo y cubre un área de la crisis determinada; en general todas han resultado tremendamente aclaratorias para la gente corriente.

Japón antes y después

Japan Earthquake: before and after (Terremoto en Japón: antes y después), en la web de ABC News (Australia) permitió a mucha gente comprender de un vistazo hasta dónde llegó la devastación producida por el tsunami.

Su creador, Andrew Kesper, seguramente no sabía mucho de catástrofes, pero sí de tratamiento fotográfico y de cómo obtener y montar las imágenes de satélite que están al alcance de cualquiera en Google Maps. Su trabajo dio la vuelta al mundo y se puede apreciar con solo mover el ratón.

¿Qué ha ocurrido en Fukushima?

¿Qué ha ocurrido en la central nuclear de Fukushima? es un artículo de Pepe Cervera en la sección de Ciencia de RTVE.es en el que se explica con enlaces informativos los conceptos y tecnicismos que rodean a los acontecimientos en la central nuclear japonesa.

Para quien quiera saber qué esconden palabrejas como BWR, reactor, núcleo, refrigerante, fusión del núcleo, edificio de contención, vasija y otros es un artículo de visita obligada.

¿Qué ha ocurrido en la central nuclear de Fukushima?

  • La planta se quedó sin energía a causa del terremoto y posterior tsunami
  • Como consecuencia, los sistemas de refrigeración se habrían detenido
  • En los reactores occidentales es improbable una fusión parcial del núcleo

JOSÉ CERVERAJOSÉ CERVERA 12.03.2011La central nuclear de Fukushima tiene 6 reactores de agua ligera del tipo BWR (Boiling Water Reactor, reactor de agua en ebullición). Los reactores 1, 2 y 3 se detuvieron automáticamente cuando se produjo el terremoto, mientras que los números 4, 5 y 6 estaban parados por mantenimiento.

Según parece, a consecuencia del terremoto y del subsiguiente tsunami la planta completa se habría quedado sin energía eléctrica: los sistemas de emergencia (generadores y baterías) habrían resultado dañados por el terremoto y el tsunami.

Como consecuencia, los sistemas de refrigeración de los reactores se habrían detenido. En un reactor nuclear de tipo BWR es necesario mantener circulando agua refrigerante dentro del núcleo del reactor, que de lo contrario genera suficiente calor como para fundirse a sí mismo, lo que constituye el peor tipo de accidente nuclear.

En una fusión completa materiales altamente radiactivos pueden escapar al exterior y contaminar grandes extensiones de terreno; un reactor de este tipo puede contener hasta 140 toneladas de combustible nuclear.

En el reactor 1 de Fukushima, la pérdida de los sistemas de refrigeración provocó un descenso del nivel de agua dentro del núcleo y el consiguiente aumento de la temperatura interna y de la presión dentro del recinto del reactor.

La pérdida de sistemas de refrigeración hizo descender el nivel de agua en el núcleo

Los operadores intentaron reducir la presión liberando gases y vapor ligeramente contaminados, lo que explica las primeras informaciones sobre contaminación radiactiva.

Las autoridades trataron de enviar por carretera generadores y baterías auxiliares para proporcionar energía a los sistemas de control, pero el problema no se controló, culminando en una explosión que ha volado parte del edificio externo de contención.

No está confirmado, pero parece cada vez más probable que se produzca al menos una fusión parcial del núcleo. Las autoridades han clasificado el accidente con el Nivel 4, lo que significa que no prevén peligro fuera del recinto de la planta; no obstante se ha evacuado a la población en un radio de más de 20 kilómetros.

No es posible un ‘Síndrome de China’

¿Es posible un ‘Sindrome de China’ en Japón? De ninguna manera: un accidente como el popularizado por la película de 1978 es imposible.

Los reactores nucleares occidentales (y los japoneses pertenecen a esa familia de diseños) están situados dentro de un edificio de contención con varias capas.

El edificio externo, típicamente de hormigón, tiene como misión retener los gases y vapores que se pueden formar, pero no está diseñado para contener el núcleo del reactor en caso de accidente.

Para el caso de una fusión completa el núcleo está contenido en una gigantesca y sofisticada vasija de acero muy compleja que funciona como una enorme olla a presión: todo el combustible nuclear y los sistemas primarios de control están en su interior.

Dentro de la vasija de un reactor BWR la presión puede alcanzar las 70-75 atmósferas y la temperatura ronda los 300 grados celsius: para soportar esas condiciones durante décadas de vida este elemento está construido con aceros y parámetros muy especiales; un componente clave sólo lo fabrica en todo el mundo la empresa japonesa Japan Steel Works.

En caso de accidente con fusión total o parcial el núcleo fundido se derrama en el interior de la vasija, cuyas paredes de hasta 15 centímetros de espesor de acero de alta tecnología son capaces de resistir el calor generado.

El accidente de la central estadounidense de Three Mile Island en 1979 fundió una parte sustancial del núcleo del reactor TMI-2, pero los materiales altamente radiactivos quedaron confinados en la vasija y nunca salieron al exterior.

Diferencias con Chernóbil

Ésta es la principal diferencia de diseño entre los reactores occidentales y los soviéticos, que carecían de esta protección. Por eso al fundirse el núcleo del reactor en elaccidente de Chernóbil el material del núcleo se derramó por las entrañas de la central y parte de ellos acabaron sañiendo al exterior.

Ni siquiera en este caso hubo ‘Síndrome de China’: el calor del núcleo fundido no fue suficiente para que la masa penetrara en el subsuelo.

¿Cuáles pueden ser las consecuencias del accidente nuclear en Fukushima? Las consecuencias de la aireación de gases radiactivos y de la posterior explosión del edificio de contención son relativamente limitadas: la cantidad de radiación, los tipos de isótopos radiactivos y el hecho de que el viento se movía hacia el mar contribuirán a minimizar la contaminación local.

Las consecuencias del accidente de Fukushima son relativamente limitadas

Los daños provocados por la explosión del edificio de contención pueden ser graves para el propio reactor, pero tampoco cabe esperar que sean determinantes.

Si la fusión del núcleo es contenida por la vasija se formará un gran elemento contaminante altamente radiactivo que estará confinado en su propia burbuja de acero, como ocurrió en Three Mile Island, pero no habrá liberación de isótopos altamente peligrosos: la vasija podrá ser preservada y controlada a largo plazo con costes relativamente bajos y no habrá contaminación.

En el peor (y poco probable) de los casos la vasija habría sido dañada por la explosión y los elementos del núcleo fundido podrían derramarse sobre el suelo, provocando unaextensa contaminación altamente radiactiva sobre todo si este material atraviesa las protecciones y entra en contacto con aguas subterráneas.

El reactor 1 de la central estaba destinado a ser desactivado a finales de este mes

Curiosamente, el reactor 1 de Fukushima, que entró en servicio en 1971, estaba destinado a ser desactivado a finales del presente mes de marzo, por lo que no habrá consecuencias económicas severas.

Sin embargo la desconexión de las plantas nucleares japonesas y las inspecciones de seguridad antes de su reapertura tras el accidente pueden limitar durante muchos meses la capacidad de generación eléctrica del país, ralentizando su recuperación y agravando la crisis económica.

¿Por qué no me preocupan los reactores nucleares?

Why I am not worried about Japan’s nuclear reactors (traducido al español como Por qué no me preocupan los reactores de Japón en el blog Física de película), del Dr. Josef Oehmen, un investigador del MIT, fue uno de los artículos más tranquilizadores para muchos, con especial énfasis en la idea de que Fukushima no puede convertirse en un Chernóbil y lo altamente seguras que son las centrales nucleares.

Curiosamente, Oehmen no es físico nuclear sino ingeniero mecánico. ¿Su secreto para haber llegado a tanta gente? Escribió la larga explicación para tranquilizar a amigos y familiares que un amigo suyo tenía en Japón.

Si está en lo cierto en todo lo que explica, habrá hecho sin duda una gran labor. Si todo acaba por desgracia en un “desastre estilo Chernóbil”, su titular pasará a la lista de las “diez mayores arrogancias del mundo de la ciencia y la tecnología”.

Crisis nuclear en Japón

Más corto y del mismo estilo: Crisis nuclear en Japón, en Ecos del futuroHow the nuclear emergency unfolded (Cómo se desarrolló la emergencia nuclear) en elWashington Post es una sencilla infografía en nueve pasos para entender gráficamente lo que ha sucedido en la central de Fukushima.

Está en inglés y explica conceptos y terminología tales como lo que son los reactores, su construcción, funcionamiento.

Crisis nuclear en Japón

Pasando por encima de la falta de ética del director de la eterna campañairracional contra la nucleares de Greenpeace, Jan Beranek, me gustaría dejar claro –por poner las cosas en su justa medida– que el accidente está clasificado en la escala 4 en una escala de 1 a 7. Por comparación, el accidente de Three Mile Island fue clasificado en la escala 5. En ese accidente resultaron dos reactores dañados mientras que el tercero aún continua produciendo electricidad para 800,000 abonados.

Lo que está sucediendo en los reactores de Fukushima no deja de ser grave –la fusión de ambos reactores es bastante probable que se esté produciendo al menos de forma parcial– que fue lo mismo que sucedió en Three Mile Island, pero si el edificio de contención está intacto –como afirman las autoridades– las fugas radiactivas serán controlables.

Jan Beranek afirma“Cualquier cantidad de radiación que se libere a la atmósfera pone en riesgo la salud de las personas de la zona, la salud pública y el medio ambiente. Tanto en el caso de que se haya producido una fuga en la central nuclear de Fukushima, como si se ha forzado deliberadamente el escape, el hecho de que se hayan vertido a la atmósfera gases contaminados radiactivamente procedentes del reactor implica que han fallado claramente las medidas de protección física diseñadas para aislar la radiactividad del medio ambiente”

Nonono Jan. Decir que cualquier cantidad de radiación pone en riesgo la salud es no entender la palabra riesgo, ni la palabra salud. Vivir en ciudades elevadas aumenta la dosis de radiación, viajar en avión aumenta la dosis de radiación, vivir en las inmediaciones de una central térmica aumenta las dosis de radiación recibida. Lo que importa es evaluar esa dosis extra de radiación con los niveles recibidos habitualmente por un ser humano (ver este enlace).

Los medios por supuesto han sacado las cosas de quicio, como es habitual, incluso dando la sensación de que todo el mundo está en el fondo de su corazón esperando presenciar en la tele un hongo atómico saliendo de la central. Por supuesto los reactores nucleares no explotan –a pesar de que El País se empeñe en creer lo contrario–. No hace falta para ello ni siquiera ser un experto en física nuclear, sino ser un observador atento y fijarse que fabricar un arma nuclear requiere de un proceso de enriquecimiento que a Irán le está costando lo suyo llevar a cabo. No es fácil crear las condiciones propicias para detonar un arma nuclear. Es imposible hacerlo con un reactor nuclear porque el enriquecimientodel combustible está muy lejos de ser el suficiente.

Por último, se está hablando mucho del síndrome de China popularizado en la famosa película de Jane Fonda rodada después del accidente de Three Mile Island. Ese proceso no se ha producido nunca, es extremadamente improbable e incluso en la versión de la película imposible –a veces la gente olvida que las películas son ficciones realizadas para entretenernos y no para informarnos, aunque terminen por crear en los espectadores el conocido como efecto CSI–.

Lo más lamentable no es que gente desinformada distribuya tweets sin sentido, sino que incluso un físico como Michio Kaku –conocido divulgador de supercuerdas, universos múltiples y similares– haga un tratamiento del asuntocomo si de la promoción de uno de sus libros se tratase.

¿Qué son los sierverts de radiación?

Si el desastre continua avanzando es probable que los próximos días sean un cúmulo de noticias sobre radiaciones, exposición, sieverts, niveles de riesgo, cánceres…

Entonces a quien habrá que buscar será a los expertos en radiología y oncología en vez de a los físicos nucleares: serán ellos quienes mejor pueden explicar los complejos detalles que rodean todo lo relacionado con las radiaciones y su efecto sobre el organismo humano.

Aquí va una explicación rápida sobre uno de los términos de los que más se está hablando ya: los sierverts de radiación.

Los sieverts son las unidades en que se miden las dosis de radiación según afectan a la materia viva. Es similar a otras como los grey o los rems, aunque se calculan de forma diferente. Las dosis más pequeñas, de uso habitual, se miden en mSv y µSv: milisieverts y microsieverts, equivalentes a milésimas y millonésimas de sievert, respectivamente.

Estar expuesto a una gran dosis de radiación puede provocar efectos agudos o incluso ser fatal, pero también puede producirse el envenenamiento debido a una dosis más pequeña a la que se está expuesto durante un tiempo más prolongado.

Recibimos radiaciones en un montón de actividades cotidianas tales como volar en avión, hacernos una radiografía (o un TAC, que equivale a 50 radiografías), comer plátanos o simplemente salir a la calle.

Entre los efectos de las raciaciones está el aumento de diversos tipos de cánceres

Las recomendaciones de la Asociación Nuclear Mundial y otros organismos son no sobrepasar unos pocos milisieverts anuales (entre 1 y 3, según las fuentes). Entre los efectos de las radiaciones está el aumento de diversos tipos de cánceres.

Pero esto no quiere decir que se desarrollen necesariamente, tan solo que hay un aumento de la probabilidad de que se desarrollen: otras actividades cotidianas como fumar, un exceso de grasas en las comidas o respirar aire contaminado también aumentan esa probabilidad, en ocasiones más aun que las pequeñas dosis de radiación que habitualmente recibimos.

Para hacerse una idea de los efectos de las grandes dosis de radioactividad cerca de un accidente nuclear valgan estas cifras, que también varían un poco según las fuentes: menos de 0,5 Sv (500 mSv) no producen daños en los humanos; a partir de 1 Sv los daños empiezan a ser relevantes; entre 3 y 6 Sv son graves; hasta 10 Sv muy graves y de ahí en adelante la muerte es inevitable.

En todos estos cálculos es tan importante el tiempo de exposición como la dosis, dado que los efectos de la radiación son acumulativos: son factores como el caudal de un grifo y el tiempo que se deja abierto, de cara a cuán rápido se desbordará el cubo de la fregona.

En Fukushima se han medido picos de hasta 400 mSv por hora en algunos momentos, pero no de forma continua a lo largo de todo un día siquiera. Otras mediciones en lugares algo más alejados de la central han dado 8 mSv, el equivalente a dos o tres veces la dosis anual recomendada para la población.

Dosis cien veces mayores de “lo normal” durante un tiempo reducido no  tienen por qué causar problemas

Pero, tal y como explican los oncólogos, la gente tendría que estar expuesta a esas dosis durante muchas horas para sobrepasar los 100 a 500 mSv, que son los niveles a los que empiezan a resultar peligrosas.

Dosis de incluso cien o más veces “lo normal” durante un tiempo reducido no tienen por qué causar necesariamente problemas. Todo dependerá pues de cómo se desarrollen los acontecimientos y cuáles sean las dosis en los diversos lugares a hasta los que llegue la radiación.

¿Cómo evitar la radiación?

La mejor forma de evitar los efectos de la radiación, tal y como se explica en el artículoRadiation exposure, beyond the numbers de los blogs de la revista científica Nature es alejarse de la radiación: por esta razón se ha evacuado a la población de las áreas afectadas.

Lo siguiente, si la evacuación es imposible, es evitar exponerse directamente: quedarse en casa, cerrar puertas y ventanas, cambiarse y lavar la ropa si se necesita salir, evitar beber agua del grifo…

Esas han sido las últimas recomendaciones que ha dado el gobierno japonés a quienes están cerca de la zona de la central de Fukushima.

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